No pense extrañar las piñas y las bananas.
Pero asi es, las naranjas frescas y los indigentes.
El suave rozar de las pieles sudorosas, de los gritos desenfrenados.
¿Como no seguir comiendo junto a los niños famelicos?
Junto a las prostitutas, junto a los ladrones.
Que bien me siento aqui con ustedes. Sin convencionalismos.
¿Pero porque, porque estan ciegos por el dinero?
¿Porque valoran tan absurdamente?

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