Aturdido, a mas de cuatro mil metros, solo trato de no pensar.
Absorto en el increible cielo azul, en la increible dificultad para caminar.
Asustado, en un lugar que siempre supe, que siempre quize, que pude caminar.
El terrible frio en mi cuerpo. La magra comida. Los grandes amigos.
Y entenderme con el diablo, sentarme a fumar un cigarro. A ofrecerle un poco de coca y observar su vidriosa mirada.
Que linda es mi tierra, en serio, los ojos se me nublan, al recordar esas riquisimas hamburguesas, exoticas, enigmaticas, deliciosas, extrañas y eternas...
Si el anarquismo tuviera una oportunidad...

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